sábado, 1 de mayo de 2010

Juntacadáveres

Un grito desesperado
pidiendo el retorno de las almas.
Un desierto de cadáveres,
putrefactos, descuartizados
Se dejan mirar gigantes,
pequeños,
hediondos.
Los ojos mirando el mar
Las bocas abiertas y vacías
Los brazos señalando el cielo
Incapaces de seguir las huellas de los hombres
Asfixiados de inocencia y crueldad
Tan cerca el mar tan grande su desgracia
Uno tras otro
de espaldas a la tierra
de frente al cielo
huecos, vacíos
en silencio
Arrollados por la ignorancia de los dioses.

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